Flora

Flora / cor. Gustavo Herrera / mús. Sergio Vitier / esc. Ricardo Reymena / vest. Julio Castaño (inspirados en la obra de René Portocarrero) / Teatro “García Lorca”, La Habana, nov. 17. 1978

El conocimiento del contexto en el que se desarrolla la obra es imprescindible a la vista del diseñador, para poder entender la idea coreográfica. Uno de los mejores ejemplos en la obra de Julio Castaño, sin dudas es el ballet Flora (17.11.1978), del coreógrafo Gustavo Herrera, estrenado por el Ballet Nacional de Cuba, con música de Sergio Vitier.

Flora, responde a la imagen de una época y a un estilo pictórico específico, caracterizado en la obra del pintor cubano René Portocarrero, cuya serie de retratos sirvió de inspiración a Herrera y de la cual Castaño realiza una interpretación para el diseño del vestuario del ballet, en conjunto con Ricardo Reymena, que diseña la escenografía.

Para estos diseños, Castaño interpreta la imagen que el pintor ofrece del universo femenino en una serie de retratos en los que la mujer se convierte en un todo abarcador, en ese ser del que nace la vida. El propio

nombre de la serie, nos pudiese ofrecer una idea del tema al que se relaciona, pues Flora, en la mitología, es la diosa de las flores, la amante de Céfiro; una historia de amor que inspirase el ballet de Charles-Luis Didelot (1767-1836), Flora y Céfiro (1796).

Pero en la obra de Portocarrero, el mito se vuelve carne, cuando se desvela la verdadera inspiración para esta serie de interpretaciones de mujer.

Mas los orígenes de Flora, de sus emblemáticas Floras, están atrás, muy atrás, cuando Portocarrero contaba tan solo ocho años de edad, y tienen que ver con Flora Alonso, una bellísima mujer, de origen catalán, que le impresionó sobremanera.

Ella fue la protagonista de un hecho sangriento. Casada, tenía un amante, de lo cual su esposo se enteró. Celoso y sintiéndose ultrajado lo ultimó a balazos. El padre del futuro pintor, que era abogado, fue el defensor del esposo ultrajado y logró la absolución del matrimonio.

Esta obra que explora rasgos, mitos e imaginarios de la tradición afrocubana, la visión de una imagen femenina en un contexto social y cultural muy particular, es sin dudas un buen ejemplo del conocimiento de las técnicas pictóricas más académicas que utiliza Castaño, y que le sirve para crear texturas y volúmenes, que junto a la plástica del movimiento, visto desde la propia concepción del vestuario, realizan una simbiosis estética en favor del concepto estético de la pieza coreográfica, unido al aspecto práctico tan necesario en el vestuario escénico.

Este trabajo Castaño lo comparte con Ricardo Reymena, otro diseñador histórico del Ballet Nacional de Cuba, que realiza la escenografía para el ballet Flora, y a propósito de esta Exposición nos deja su experiencia:

El amigo y Maestro Julio Castaño constituyó un referente profesional a lo largo de mi desarrollo como diseñador escénico. El proceso meticuloso con que abordaba su trabajo creador me sirvió de ejemplo invariable sobre cómo enfrentar un nuevo título, y en la elaboración de las diversas etapas del trabajo hasta alcanzar su imagen definitiva. Tanto en el diseño escenográfico como en el de vestuario, su estética reflejaba una inteligente interpretación cultural de la obra en cuestión. Algunos títulos, entre varios, los decorados de La bella durmiente del bosque, La viuda alegre, Apolo, o las producciones de Cumbres borrascosas y Petrushka, eran creaciones admirables que, conjugaban singularmente el equilibrio entre el decorado y el vestuario de manera apropiada,

32 coherente. Por curiosidad e interés, decidí

Carpentier 1944: 14

observar de cerca la interpretación que haría Julio de la pintura de René Portocarrero, al confeccionar detenidamente el traje de cada una de las «floras», del ballet Flora coreografiado por. Gustavo Herrera; no es algo sencillo de describir, pero puedo expresar que la experiencia fue como recibir una Clase Magistral de la imaginación, el buen gusto y el buen hacer de un magisterio singular.

Julio Castaño ha quedado como un talento esencial en la historia del diseño escénico en Cuba.
Ricardo Reymena / marzo de 2022

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