Petroushka

Una obra de los Ballet Russes de Diaguilev, es con lo que Julio Castaño, alcanza una de sus mas notorios trabajos, pues para muchos, la interpretación que hace del ballet Petrushka para el Ballet Nacional de Cuba, es uno de los más exquisitos, por captar la esencia misma de esta obra, con una lectura muy personal y a la vez histórica, que respeta los cánones estéticos del original, utilizando una interpretación del espíritu ruso a través de la imagen que construye en cada uno de los personajes y las escenas. Esta producción realizada en 1983, representó el regreso de esta gran obra coreográfica al repertorio del Ballet Nacional de Cuba, en la Gala Stravinski de la 8va edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana.

El Ballet Petrushka de 1911 fue, sin duda, el mayor logro de Alexandre Benois en el diseño de escénico. El teatro está en la sangre de diseñador pues su abuelo materno, Alberto Cavos, fue el arquitecto de los teatros Bolshoi y Mariinsky y el propio Benois fue sin dudas quien marcó la estética de los Ballet Russes. Cuando Diaghilev le pidió que colaborara con Igor Stravinsky en un ballet con el tema de Petrushka, Benois aprovechó los recuerdos que tenía de los espectáculos de títeres que conoció en su infancia en la Feria del Carnaval de San Petersburgo, y aprovechó con entusiasmo la oportunidad para reproducirlos en la escena.

En el personaje de Petrushka encontramos tristeza, pero también ira que lo lleva a su propia perdición y muerte. El propio Stravinsky durante el proceso de creación del argumento escribió en una carta a su madre en la que le expresaba: «…mi Petrushka se está volviendo cada día completamente nuevo y hay nuevos rasgos desagradables en su carácter, pero me deleita porque está absolutamente desprovisto de hipocresía.»

Pero esta claro que Petrushka no está desprovisto de su significado. Este muñeco que proviene de la tradición de la commedia dell’arte, unido a una tradición rusa de las marionetas, es conocido por varios nombres según la zona geográfica en la que se mencione, el más conocido en el mundo latino es Polichinela, continúa siendo la representación del embaucador por excelencia, que su mayor atractivo es ser indestructible.

La coreografía de Fokine, era bien conocida por Alicia Alonso, quien en los años del Ballet Theatre, que lo estrenó su producción el 27 de agosto de 1942, bailó el papel principal con gran éxito junto a Dimitri Romanoff y Hugh Laing. Además es uno de los ballets que se incorpora al repertorio activo del Ballet Alicia Alonso en sus incios, ya que el 26 de diciembre de 1948, se estrena por la compañía teniendo como protagonistas a Alberto Alonso (Petrushka), Barbara Fallis (La Bailarina) y Fernando Alonso (El Moro).

Petruska, que sin dudas fue uno de los ballets estrellas en el repertorio de Vaslav Nijinski, al que consideraba como uno de sus roles preferidos y del que le valió el elogio de la gran actriz Sarah Bernard que exclamo: “¡Tengo miedo. porque veo trabajar al mayor actor del mundo!”. Nijinski le confirió a este personaje una especial importancia artística y filosófica, pues cierto es que en esta coreografía no encontramos un despliegue técnico, sino que exige una intepretación magistral para dotar al personaje del carácter esencial de aquello que representa tradicionalmente y además cargarlo de todo el dramatismo de la historia que cuenta el argumento y que Castaño logra captar con sus diseños, que conjugan la tradición de los Ballet Russes junto con esta profunda concepción filosófico – estético del personaje.

En los diseños de Julio Castaño, se mezcla el componente de la tradición con la visión colorista y folklórica que le dio Alexander Benois al diseño original. Castaño, asume para sí, la estética ArtNovou que se respira en el original, utilizando combinación de colores que tienen mucho que ver con la gama cromática del original y en los que además da un

toque más caribeño, definido en las intensidades de los colores. Se trata de mantener el estilo y la concepción de la obra, algo que Alicia Alonso, respeta mucho en las producciones del Ballet Nacional de Cuba. No son copias, sino interpretaciones tanto en el estilo como en la estética de los originales.

En este proyecto, Alicia Alonso, estuvo involucrada activamente en cada una de las etapas de los procesos creativos, una acción común que realizaba como Directora del Ballet Nacional de Cuba, dando indicaciones e ideas en cada uno de los pasos dentro de la creación de un espectáculo, pues en muchas ocasiones, Alicia había vivido de primera mano, el trabajo con los coreógrafos, la confección de los vestuarios, y todo el trabajo de producción de los ballet, en compañías como el Ballet Caravan, el American Ballet Theatre de Nueva York, Los Ballet Russes de Montecarlo, donde estrenó y fue protagonista de muchos de estos ballets, que luego llevaba al repertorio del Ballet Nacional de Cuba.

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